Anatomía del pánico

Psicólogo Madrid, Psicoterapia / 20.10.2016

«No es nada, eres tú que lo creas todo. No es una enfermedad física, es solamente tu miedo»

Esta afirmación de sentido común no tiene en cuenta el hecho de que un mal imaginario es peor que uno real y se puede convertir, en sus efectos, en más real que cualquier realidad.

¿Qué es el pánico? 

El pánico puede definirse como la forma extrema del miedo. Se trata de una reacción del organismo iniciada por la percepción, a través de nuestros sentidos o por imágenes mentales de tipo realista o fantástico, de una amenaza o peligro inminente para nosotros.

Esta experiencia (de pánico) causa un desgarro en la sensación de seguridad de la persona, se le asocia inmediatamente el miedo a morir o a enloquecer o, de todas formas, de ser poseído por una fuerza oscura que impulsa a hacer algo más allá de la propia voluntad.

La dinamica del pánico

Las sensaciones de alteración física que la persona experimenta cuando siente miedo activan pensamientos y convicciones amenazadores. Éstos pensamientos retro-actúan provocando en el organismo las consiguientes reacciones de alarma que conducen a mayores alteraciones físicas. Éstas alteraciones agitan aún más nuestros pensamientos y sobretodo las atribuciones de significado por lo que está sucediendo. En poco tiempo se estructura un círculo vicioso y esta dinámica circular lleva la persona al “tilt” mental y psicofisiológico que es el ataque de pánico.

Después de las primeras experiencias de pánico, el organismo ya no necesita estímulos externos para iniciar aquel circulo vicioso de pensamientos y alteración física. Nuestra mente puede hacerlo todo ella sola, la mente se engaña a sí misma, en otras palabras, la mente excava la trampa en la cual después se mete y de la cual no consigue salir.

¿Qué es lo que hacemos “mal”?

La persona intenta continuamente controlar o evitar las condiciones en las que puede desencadenarse la escalada del miedo al pánico y es justamente este intento de control el que, paradójicamente, lleva a la pérdida de control. La persona dirige continuamente la propia atención a la escucha de los parámetros físicos (latido cardiaco, ritmo respiratorio, sentido del equilibrio, lucidez mental, etc.), que indican la subida del nivel de ansiedad, con el intento de controlar las propias reacciones, pero, puesto que todos los parámetros son funciones espontáneas del organismo, el control racional altera su expresión natural.

De lo contrario, si durante el episodio de pánico sucede cualquier cosa exterior a la persona, como por ejemplo una colisión entre dos coches o la llegada de una persona inesperada, la escalada se bloquea. En otras palabras, si sucede algo sorprendente que atrae la atención de la persona apartando de la escucha de sí misma y de sus propias reacciones hacia algo exterior, el círculo vicioso que provoca el ataque de pánico se desactiva.


Puedes obtener más información sobre el tema llamando nuestro Gabinete de Psicología al 644 25 05 69 o escribiéndonos a través de nuestro formulario de CONTACTO

Tags: , , ,

Comments are closed.

Categorías