La dieta y sus barreras

Psicólogo Madrid, Psicoterapia / 23.08.2016

El resultado de un análisis riguroso de las diversas dietas para adelgazar, propuestas en los últimos años por los especialistas, es que todas son eficaces, pero en realidad ninguna dieta funciona bien. Es decir, las dietas para adelgazar son capaces de producir efectos de adelgazamiento real en quienes las siguen, pero los problemas surgen cuando se trata de mantener el resultado.

Muchas personas abandonan las dietas al poco tiempo y acaban recuperando peso, y a menudo con intereses. En otras palabras, el problema esencial de cualquier dieta no reside en su eficacia sino en su mantenimiento a lo largo del tiempo. Es evidente que seguir una dieta requiere un esfuerzo importante.

Dieta y estado emocional

«La desilusión no tarda en presentarse ya que, al cabo de poco tiempo, la persona se derrumba y lo abandona todo»

Partiendo de este escenario desastroso, debería resultar claro que si se sigue insistiendo en utilizar la misma solución ineficaz, ósea querer adelgazar privándose de cierta comida sobretodo la que más gusta, el problema se mantendrá siempre sin resolver.

Es más, la desilusión que se deriva de la repetición del fracaso habitualmente conduce a una actitud depresiva de renuncia y a estados de ansiedad también, hasta el punto de que todo gira alrededor de la comida.

Mientras nos limitemos a valorar solo la cantidad y calidad de la comida según su aporte calórico, nutritivo o químico, sin intentar comprender qué es lo que impide mantener a lo largo del tiempo una dieta, seguirán obteniéndose los mismos resultados desastrosos.

Las dietas que se basan únicamente en cálculos matemáticos o en el análisis químico de los alimentos tiende a rechazar o infravalorar los aspectos psicológicos de la relación con la comida.

La dieta desde nuevas perspectivas

El motivo de que las dietas fracasen es que todas se basan en la idea del control, de la limitación y del sacrificio. Por consiguiente, antes o después se vuelven insoportables porque chocan con la sensación fundamental en la que se basa nuestra relación con la comida: el placer.

Si se desea salir de esta trampa, la sensación primitiva del placer debe ser el fundamento basico de una dieta. Es así que nace la idea de la dieta de la paradoja, es decir, de una gestión de la alimentación basada en el placer y no en el sacrificio y el control forzado.

«Todo esto parece imposible porque la opinión común considera que si me dejo llevar por el placer de comer no podré controlar mi alimentación y engordaré inexorablemente»

Esta arraigada convicción es el fruto de un prejuicio racionalista que considera nuestros instintos primitivos cómo si estos fueran por definición peligrosos (y no lo son).

Gracias al recurso de estratagemas es posible utilizar el placer cómo base de un equilibrio alimentario eficaz y persistente. Dicho en otras palabras, en virtud del recurso a una lógica no común se puede conseguir un equilibrio estable y duradero entre la sensación de placer al comer y el mantenimiento de una forma fisica sana.

Dichas estrategias las enseñamos aquí en Espacio UnicaMente a través el servicio de psicoterapia individual.


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