Egoismo y altruismo

Psicólogo Madrid, Psicoterapia / 20.02.2016

Existe una clara complementariedad entre el egoismo y el altruismo, en pocas palabras uno necesita la presencia del otro. Este mecanismo relacional se manifiesta en particular modo en el interior de relaciones duales como la de pareja o en un contexto más alargado como suele ser la familia. Porque en la pareja como en la familia, si existe un desequilibrio en las interacciones del dar y del recibir, uno de los dos se habitúa a recibir sin ningún sacrificio.

Esta es la clásica forma de vínculo entre un altruista patógeno y un egoísta arraigado. El uno mantiene el otro. Sin embargo, el que tiene la posibilidad de romper el círculo vicioso es más el altruista que el egoísta. Al dia de hoy resulta todavía muy recurrente encontrarnos más con mujeres que con hombres altruistas.

Egoismo y altruismo se complementan

La primera consideración importante que cada mujer debe tener en mente es que, si se comporta frente a los hombres de modo aquiescente y protector, no tendría que lamentarse si después su compañero no es capaz de darle lo que ella necesita. La mujer tiene que evitar ser la parte emprendedora y protectora de la relación.

La otra consideración importante que las mujeres no deben olvidar es que volverse demasiado disponibles las desvaloriza. Las mujeres manifiestan generalmente una excesiva transigencia en las relaciones con el otro sexo, de tal modo que no sólo su compañero, sino todos los hombres, se sientan como pequeños príncipes. Es decir, personas a las que todo se les debe tan sólo por el hecho de existir. El efecto es que habitualmente los hombres tienen una escasa consideración de estas chicas que se desviven por ellos.

«Pensar que sí os comportáis como alfombras no os podéis quejar sí os pisotean»

Estrategia eficaz

Con el objetivo de reducir el excesivo egoismo de ciertos hombres, las mujeres tendrían que prestar mucha atención y dedicar mucho cuidado a su feminidad (complejo conjunto de conductas y comportamientos, comunicaciones verbales y no verbales, capacidad de dar y sentir placer). Una estrategia que sin duda os ayudará a reequilibrar la demanda y la oferta en la economia conductual de vuestra relación.

«El egoismo no es amor propio, sino una pasión desordenada por uno mismo» Aristóteles

La mayoría de los hombres adoran sentirse envueltos de cuidados dulces y afectuosos: toda una serie de pequeñas y grandes atenciones a las que los hombres son muy sensibles. Por lo tanto, deben intentar hacer sentir a su propia pareja aquella sensación de dulce y envolvente atmósfera relacional, efecto de delicados cuidados femeninos, dejando a un lado la excesiva disponibilidad frequentemente utilizada como moneda de cambio en las relaciones sentimentales.


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