Cuando el cuerpo está implicado

Mindfulness, Psicoterapia, Yoga / 29.07.2015

A partir de trastornos psicológicos ocasionados por problemas o conflictos de diferente indole, surgen las consecuentes sensaciones de angustia, tensión y estrés, ansiedad hasta convertirse en pánico, etc. No son pocas las situaciones en las que, en mayor o menor grado, el cuerpo está implicado.

Más allá de los cuadros en donde las alteraciones orgánicas se engloban en las patologías psicosomáticas típicas como asma, úlcera gastroduodenal, alergias, dolores de estómago, psoriasis, etc., cuando las sensaciones de angustia, tensión o ansiedad se “depositan” en algún organo se trasforman en un valor adicional que facilita aún más el desarrollo del problema.

Contracturas, accidentes, obesidad, patologías coronarias, baja o alta tensión, son algunas de las afecciones con la que el cuerpo se tortura, pero en general, las personas atacan tales afecciones desde la farmacología, negando toda atribución psicológica.

«Todos los trastornos y las enfermedades orgánicas tienen su componente psicógeno»

El cuerpo y la psique: una influencia reciproca

En el comienzo de un proceso psicoterapeutico, frente a la duda sobre el origen psicógeno de alguna sintomatologia descrita por el paciente, será útil descartar factores orgánicos como fuente del problema. Una tarea simple, al respeto, podría ser recomendar a una persona con frecuentes dolores de cabeza realizar una asistencia de un neurólogo para descartar cualquier anomalía organica. Con respeto a afecciones dolorosas del tracto digestivo, es necesario antes de comenzar cualquier tipo de intervención, el diagnóstico de un gastroenterólogo.

El juego entre los elementos biológicos (el cuerpo) y psicológicos se desarrolla de manera recursiva: es una dinamica de influencias reciprocas de los elementos en donde pueden primar unos sobre otros pero siempre ambos coexisten.

Además de prescribir las visitas de especialistas, el psicoterapeuta debería tener presente cuanto importante son los patrones de conducta a favor del cuidado y bienestar físico. Más allá de las típicas somatizaciones, el exceso de café, el cigarrillo, la mala alimentación, el sedentarismo, llevan a la obesidad y el riesgo cardiaco con las concomitantes emociones de baja autoestima y sentimientos de desvalorización.

«La persona se castiga, autotorturándose con los excesos en la creencia de que se gratifica, cuando lo que hace es paliar la ansiedad, entre otras cosas»

 El ejercicio fisico: balsamo para el cuerpo

Otra de las tareas que implican cuidados personales trata de romper el sedentarismo mediante el ejercicio físico como gimnasia, yoga, caminatas o footing. Es común que las personas decididas a mejorar su condición física comiencen de un solo bocado a intentar devorarse todo el plato: desean correr un maratón, hacer múltiples clases de aerobic o caminar dos horas seguidas todos los días. Estas actitudes son el camino a la frustración, puesto que es perjudicial para el cuerpo humano saltar de la nada al todo.

Más vale comenzar poco a poco y en aumento, y no de mucho a nada. Una posible consigna podría ser esta:

«Tres veces a la semana y nada más que 30 minutos cada vez»

La posibilidad de ir aumentando semana tras semana alienta y genera sensaciones de progreso personal, constancia y regularidad de las acciones, estimulando a una mayor y mejor producción. A la vez, esta progresión resulta un buen baremo de la autoestima, que se incrementará paralelamente al progreso del estado físico.


Puedes obtener más información sobre el tema llamando nuestro Gabinete de Psicología al 644 25 05 69 o escribiéndonos a través de nuestro formulario de CONTACTO

Tags: , ,

Comments are closed.

Categorías