Insistir y luego no conseguir

Psicólogo Madrid, Psicoterapia / 10.07.2015

Muchas situaciones pueden empeorar y torcerse aún más si la persona en cuestión no para de insistir siempre con la misma conducta o con la misma lógica de pensamiento para solucionar sus problemas. Insistir hasta la exasperación o insistir en aplicar una modalidad de acción también cuando no funciona tiene un efecto contrario respeto a los resultados esperados.

Como cuando una persona después de haber declarado abiertamente su amor a otra insiste llenándola de atenciones y gestos de pasión, un sin parar hecho con buenas intenciones. Pero, por tanto insistir probablemente se convertirá en un individuo insoportable ahogando a su “víctima” de tantos cuidados.

También en otros ámbitos, no solo en las relaciones sentimentales, se encuentran personas que fracasan en sus intentos a causa del tanto insistir por seguir adelante con acciones contraproducentes porque convencidos de no haber perseverado lo suficiente.

«Insistir con conductas contraproducentes con la idea de que antes o después darán éxito, conducirá en cambio a la derrota»

¿Insistir es diabolico?

El hecho de insistir con “más de lo mismo” pertenece de por si a la naturaleza humana. Al mismo tiempo, es muy difícil analizarse y ser plenamente conscientes de nuestros procesos mentales: lo que significa pedir a la mente de controlarse a si misma mientras esta está activa. Sería como pedir a los ojos de mirarse a si mismos mientras están mirando, cosa posible solo delante de un espejo. Lamentablemente, todavía no han inventado espejos para la mente.

En fin, el hecho de insistir pensando de conseguir lo deseado se puede convertir en una conducta rigida que limita la capacidad de adaptación a la situación y por tanto la complica aún más.

Como el caso de una persona que sufre un trastorno fóbico: intenta usualmente evitar las situaciones que le desencadenan el miedo, y en un principio parece una solución eficaz, pero es precisamente el insistir evitar tales situaciones lo que incrementa la reacción fóbica. Cada fuga, de hecho, confirma la peligrosidad de la situación evitada y conduce a una nueva fuga hasta generar un circulo vicioso.

¿Qué se puede hacer para dejar de insistir?

  1. Hace falta observar nuestras acciones y especialmente las que repetimos de manera redundante y evaluar cuanto éxito han tenido.
  2. Eso nos permite entender cuales son las acciones que cada uno tiende a reiterar.
  3. Después será necesario trabajar sobre nosotros mismos para aprender a corregir esas conductas que insistimos en repetir una y otra vez. ¿De qué manera?
  4. A veces bloqueando lo que nos viene espontáneo meter en acto.
  5. Otras veces sustituyendo viejos guiones de conducta y provando nuevas modalidades alternativas hasta encontrar la más funcional, la que mejor se adapta a la situación. En este sentido la psicoterapia resulta ser muy útil para generar un cambio en breve tiempo.

Puedes obtener más información sobre el tema llamando nuestro Gabinete de Psicología al 644 25 05 69 o escribiéndonos a través de nuestro formulario de CONTACTO

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