Pensar positivo: ¿ayuda de verdad?

Psicólogo Madrid, Psicoterapia / 29.10.2014

El “pensar positivo” tiene como fundamento la supuesta capacidad del ser humano de influenciar positivamente el propio destino tan solo mediante el utilizo del pensamiento optimista. Pero es una autosugestión que no siempre funciona. Descubrimos el porque.

Pensar positivo: un autoengaño sublime

El pensar positivo es un autoengaño que con el derrumbe de las ilusiones provoca amargas desilusiones que pueden llevar a convertirse en episodios de depresión o profunda tristeza. Ademas, tanto mayor es la expectativa tanto más devastador será el efecto de la desilusión.

Siempre se ha querido probar como el pensar positivo pueda influenzar el bienestar y la felicidad de las personas, pero estudios científicos han demostrado que no es así: el mecanismo de la profecía que se auto-cumple funciona mucho más en sentido negativo que positivo. Además, los efectos positivos son posibles solo quando el mecanismo del autoengaño es incosciente. Cuando el mecanismo es voluntario se obtiene un efecto paradójico. Por ejemplo, si soy triste y me esfuerzo en pensar positivo conseguiré solo deprimirme aún más; si tengo miedo y me esfuerzo pensar positivo probablemente empeoraré mis sensaciones.

Hay que precisar… 

Diversamente, los fenómenos como el “efecto placebo” y el “efecto expectativa” del paciente no se obtienen con el esfuerzo voluntario de pensar en positivo, más bien son consecuencias de efectos sugestivos, involuntarios e inconscientes. El poder terapeutico de estos dos efectos se basa en las atribuciones inconscientes del paciente: en el caso del “efecto placebo” la persona considera que la sustancia (inerte) sea un verdadero farmaco; asistimos al “efecto expectativa” cuando la persona piensa, basándose en sus creencias y en la fama, que la cura o el terapeuta tengan poderes extraordinarios. Todo esto no tiene nada que ver con la ilusión voluntaria de que todo irá bien porque pienso positivo.

«Los autoengaños funcionan solo si se ejercen inconscientemente: cuando se convierten en explícitos pierden su poder. El pensar positivo es un acto voluntario y consciente y justo por eso que resulta poco eficaz»

Sugerencias de tener en cuenta

La indicación principal es tener bajo control la tendencia en crear ilusiones voluntarias. Hace falta recordar que una expectativa elevada convierte un viaje bonito en una llegada llena de decepción.

Ademas, nunca deberíamos aplicar el pensamiento optimista frente a percepciones/emociones de miedo, ira o dolor porque provocaríamos su exasperación en vez de reducirlas. El pensar positivo funciona bien solo cuando ya hemos tenido una respuesta exitosa: en este caso amplifica la confianza en nuestras capacidades y recursos. Lo que significa incrementar los esfuerzos en base a una eficacia comprobada, justo el contrario de una expectativa ilusoria y voluntaria.

(de “Psicotrampas“. G. Nardone)


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